En la prisión donde se permite la tortura desde 11-S aún hay islamistas pudriéndose

El Presidente Joe Biden dio vuelta a la página de uno de los legados del 11 de septiembre de 2001 al poner fin a la guerra en Afganistán, pero todavía tiene que hacer mucho con otro: el centro de detención de Guantánamo.

La Casa Blanca afirma que tiene la intención de cerrar la prisión de la base estadounidense en Cuba, inaugurada en enero de 2002 y en la que la mayoría de los 39 hombres que siguen detenidos no han sido acusados de delito alguno. No está claro cómo ni cuándo el Gobierno llevará a cabo ese plan, aunque las primeras medidas para liberar a un prisionero y colocar a otros cinco en una lista de elegibles para ser liberados han generado optimismo entre algunos que desean que cierre, incluidos los prisioneros.

20 years after September 11, 2001, we commemorate the 2,977 lives we lost and honor those who risked and gave their lives. As we saw in the days that followed, unity is our greatest strength. It’s what makes us who we are — and we can’t forget that. pic.twitter.com/WysK8m3LAb

— President Biden (@POTUS) September 10, 2021

“El hecho de que Biden esté al menos diciendo las cosas correctas, ha dado esperanza a la gente”, dijo Clive Stafford Smith, un abogado que recientemente hizo su 40mo viaje a Guantánamo, para ver a los prisioneros que no había podido visitar desde el comienzo de la pandemia. “La esperanza es peligrosa porque se aplasta fácilmente. Pero al mismo tiempo, al menos, tienen esperanza, y eso es bueno”.

Al igual que con Afganistán, Biden se enfrenta a una tarea compleja para cerrar Guantánamo. Se trata de una promesa que el Presidente Barack Obama hizo, y que luego no cumplió. El cierre se abandonó por completo bajo el mandato del Presidente Donald Trump, que prometió una vez “cargarla con algunos tipos malos”, pero que en su mayor parte se limitó a ignorar el lugar.

El reto ahora, como entonces, sigue siendo: ¿Qué debe hacer el Gobierno de Estados Unidos con algunos de los hombres de Guantánamo, incluyendo unas dos docenas que no está dispuesto a liberar?

Entre ellos se encuentra Khalid Shaikh Mohammad, que en su momento fue una figura de renombre en Al Qaeda y quien es considerado el arquitecto de los atentados del 11-S. Se enfrenta a un juicio ante una comisión militar con cuatro coacusados que -en medio de problemas jurídicos y logísticos, cuestiones de personal y la pandemia- se ha empantanado durante más de nueve años en la fase previa al juicio en una sala de alta seguridad construida especialmente para ello. No se vislumbra cuándo habrá de comenzar.

Mohammad y sus coacusados acudieron al Tribunal esta semana por primera vez desde el inicio de la pandemia para una audiencia sobre la calificación de un nuevo Juez, el Coronel de la Fuerza Aérea Matthew McCall, para presidir el caso. Fue la 42da sesión de audiencias previas al juicio desde que se instruyeron los cargos en mayo de 2012.

Fuente: Sin Embargo

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