“Diga que la elección fue corrupta y déjeme el resto a mí”, dijo Trump al entonces fiscal general de EU

El expresidente estadounidense Donald Trump presionó al Departamento de Justicia para que declarara corrompidas las elecciones como parte de su campaña para deslegitimarlas pese a ser informado de que no había pruebas de fraude, según reveló este viernes el diario The New York Times (NYT).

El diario cita documentos “suministrados a legisladores” y a los que ha tenido acceso, entre ellos las notas de una llamada entre el exmandatario republicano y el fiscal general de Estados Unidos en funciones en ese momento, Jeffrey Rosen, que fueron tomadas por el fiscal general adjunto, Richard Donoghue, también presente.

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“Simplemente diga que la elección fue corrupta (y) déjeme el resto a mí”, escribió Donoghue resumiendo la intervención de Trump en esa llamada con el responsable del Departamento de Justicia, que tuvo lugar el pasado 27 de diciembre y en la que le recordaron al republicano que no tenían poder para cambiar los resultados de unas elecciones.

El diario señala que las notas revisadas y tomadas por Donoghue conectan a los aliados de Trump en el Congreso con las presiones a la Justicia de Estados Unidos, en un esfuerzo para socavar e incluso anular el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre, en las que salió ganador el actual presidente Joe Biden.

El Departamento de Justicia entregó las notas al Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes, que está investigando las posibles ilegalidades en los esfuerzos de Trump para dar la vuelta al resultado electoral.

Entre los detalles de la llamada, Trump alegó que hubo fraude electoral en los estados de Arizona, Georgia, Michigan y Nevada ante lo que Donoghue consideró que buena parte de la información que estaba obteniendo era “falsa” y le trasmitió que no se habían encontrado evidencias de ello tras “decenas de investigaciones” y “cientos de entrevistas”.

El Departamento de Justicia descubrió que la tasa de error del recuento de votos en Michigan era del 0.0063%, no del 68% que afirmó Trump.

Tampoco encontró evidencia de una teoría de la conspiración de que un empleado en Pennsylvania hubiera alterado las boletas ni de un supuesto fraude electoral en el condado de Fulton, Georgia, según las notas a las que tuvo acceso el diario.

El exmandatario se interesó entonces por “otros” lugares, arremetió contra las personas que negaban corrupción electoral e instó a actuar a los funcionarios, pidiendo que verificaran si en Pennsylvania se habían registrado más votos que electores.

“Creo que podré revisar eso rápidamente, pero entienda que el Departamento de Justicia no puede chasquear los dedos, ni lo hará, y cambiar el resultado de la elección, no funciona de esa manera”, escribió el fiscal general adjunto Rosen.

Los funcionarios de Justicia también informaron a Trump que el departamento no tenía pruebas para apoyar una demanda sobre el resultado electoral, ante lo que este aseguró que “miles de personas llamaron” a las oficinas de sus fiscales generales para quejarse y que “nadie confía en el FBI“.

“Puede que ustedes no estén siguiendo internet de la misma manera que yo”, sostuvo el expresidente Trump, de acuerdo al documento.

El Departamento de Justicia de Joe Biden informó esta semana a Rosen, Donoghue y otros exfuncionarios que podían brindar testimonio sin restricciones a los investigadores de los Comités de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes y de la Judicatura del Senado de Estados Unidos.

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