Reprimen a médicos; militares birmanos los asedian


L
a clínica clandestina estaba siendo atacada a tiros y los médicos adentro lloraban de miedo. Funcionaba en un monasterio y atendía a personas heridas mientras protestaban el derrocamiento del gobierno. Pero fue descubierta por las fuerzas de seguridad.

Una bala penetró la garganta de un joven que defendía la puerta y el personal médico trató de ayudarlo.

En Birmania, los militares golpistas están en guerra con los servicios de salud, incluidos los médicos, firmes opositores al gobierno militar que asumió en febrero.

Las fuerzas de seguridad detienen, atacan y matan al personal médico, que es catalogado como enemigo del Estado. Los médicos deben trabajar en la clandestinidad en medio de la pandemia de covid-19.

La junta reprime todo el sistema de salud como si fuera un enemigo de guerra’’, afirmó un médico de Rangún, quien pasó a la clandestinidad hace meses y cuyos colegas fueron detenidos en una redada. “Creemos que atender a los pacientes y cumplir nuestra tarea humanitaria es una obligación moral. No pensé que seríamos acusados de delincuentes’’.

En la clínica, el joven baleado empeoraba, poco después falleció.

El sufrimiento causado por el golpe en esta nación de 54 millones de habitantes parece no tener fin. Las fuerzas de seguridad mataron al menos a 890 personas, incluida una niña de seis años que recibió un balazo en el estómago, según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos, que está pendiente de los arrestos y las muertes en Birmania. Hay unas 5,100 personas detenidas y miles han desaparecido. Los militares y la policía entregan cadáveres mutilados a sus familiares como una forma de generar miedo.

Médicos tratan a un manifestante herido en una clínica secreta instalada en Rangún.

Birmania es uno de los países más peligrosos para el ejercicio de la medicina. Este año hubo 240 ataques, casi la mitad de los 508 registrados por la Organización Mundial de la Salud.

Ésta es gente que defiende una causa justa y resiste décadas de abusos a los derechos humanos en Birmania”, expresó Raha Wala, de Médicos por los Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos.

Los militares ordenaron detener a 400 médicos y 180 enfermeros. Los acusa de apoyar y participar en un movimiento de “desobediencia civil’’.

Al menos 157 trabajadores de la salud fueron detenidos, 32 resultaron heridos y 12 murieron desde el 1 de febrero, de acuerdo con Insecurity Insight, organización que estudia conflictos en el mundo.

Los médicos dicen que estos ataques violan las leyes internacionales, que prohíben reprimir al personal médico y los pacientes o negarle atención por sus creencias políticas.

En otros países, los médicos están seguros. Son una excepción. Aquí no hay excepciones”, dijo el doctor Nay Lin Tun, médico general que está escondido desde febrero y trabaja en forma clandestina.

Días después de que los militares derrocaron al gobierno, incluida la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, los médicos de los centros de salud de los militares se declararon en huelga.

Los militares respondieron golpeando al personal médico y robando insumos. Fuerzas de seguridad ocuparon al menos 51 hospitales desde el golpe, según Insecurity Insight, Médicos por los Derechos Humanos y el Centro Johns Hopkins para la Salud Pública y los Derechos Humanos.

Fuente: Excélsior

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *