Italia baraja reducir la cuarentena por temor a paralización del país

El Gobierno de Italia baraja reducir la cuarentena de los vacunados con la tercera dosis ante el temor a que la rápida difusión de la variante ómicron de COVID-19 paralice algunas actividades del país, donde actualmente son más de dos millones las personas aisladas por el coronavirus.

La reducción, a partir de enero próximo, de la actual cuarentena de entre siete y 10 días -según el nivel de vacunación y otros aspectos- a entre tres y cinco días para los vacunados con la dosis de refuerzo será la principal medida que estudiará mañana el Comité Técnico Científico (CTS) de seguimiento de la pandemia en Italia, reunido a petición de las regiones, informron medios locales.

En Milán, la capital lombarda y eje económico del país, unas 75 mil personas se encuentran en aislamiento, lo que supone uno de cada 18 milaneses, muchos de ellos sin síntomas, pero obligados por haber mantenido contacto estrecho con un positivo, según los cálculos del Corriere della Sera.

En total se estima que entre dos y tres millones de personas se encuentran actualmente aisladas en sus domicilios, mientras Lombardía y Lacio, cuya capital es Roma, entrarán el próximo lunes en zona amarilla, la primera franja en la clasificación de riesgo introducida con la pandemia.

Este lunes se registraron en Italia 30 mil 810 contagios en 24 horas frente a los 24 mil 883 del día de Navidad, casi la mitad debidos a ómicron, que es ya la primera variante en varias regiones y cuyos reducidos plazos de incubación respecto a la variante delta han motivado el estudio de una probable reducción de la cuarentena.

Además de lastrar actividades como el turismo, con más de 5 millones de cancelaciones para las festividades de fin de año, según mayor patronal del país, Confcommercio, el aumento de los contagios por ómicron también está generando problemas para llevar a cabo las pruebas COVID-19 por el final de las cuarentenas y la presencia de algunos síntomas.

Las regiones están tomando medidas para evitar las largas esperas, como la apertura de nuevos centros para hacerse la prueba en el coche, que es más rápido, o habilitando en los hospitales públicos una zona de laboratorio específicamente para las pruebas de COVID-19, además de pedir la colaboración de los médicos de familia y los pediatras.

El pasado día 23, el Gobierno italiano decidió recuperar el uso obligatorio de la mascarilla en espacios abiertos -que deberá ser FFP2 en transportes públicos, cines, teatros, museos, eventos deportivos bajo techo y estadios- y “suspender” la actividad de las discotecas hasta el 31 de enero, entre otras medidas para tratar de contener la nueva oleada de coronavirus.

Con información de López-Dóriga Digital

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