Telescopio James Webb: Despegará en Navidad en busca de los secretos sobre origen del universo

Después de varios aplazamientos, finalmente, el telescopio espacial James Webb será lanzado por la NASA en plena Navidad. El gran telescopio estudiará cada fase de la historia del Universo, desde los primeros destellos luminosos tras el Big Bang hasta la formación de sistemas solares capaces de sustentar la vida en planetas como la Tierra o la evolución del propio Sistema Solar.

El lanzamiento está previsto para este 25 de diciembre, en un cohete Ariane 5, desde un sector en la Guayana Francesa en la costa noreste de Sudamérica.

Por fallas técnicas o por condiciones climáticas adversas, ha sido retrasado el despegue del gran telescopio infrarrojo, el cual, según la NASA, será el principal observatorio de la próxima década, al servicio de miles de astrónomos en todo el mundo. Fue creado en una colaboración internacional entre la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense.

La tecnología a bordo del telescopio Webb es la más innovadora hasta el momento. Se compone de un espejo primario hecho de 18 segmentos separados que se despliegan y se ajustan a la forma después del lanzamiento. Esos espejos están hechos de berilio ultraligero.

Fue diseñado como Telescopio espacial de próxima generación (NGST), pero en septiembre de 2002 se le cambió el nombre en honor de un exadministrador de la NASA, James Webb.

El increíble viaje de la ciencia y la astronomía

El retraso de varios años en el lanzamiento y un costo mucho más alto de lo previsto no impedirán que el telescopio espacial James Webb, marque una nueva era en la astronomía, ya que recopilará datos sobre la infancia del universo, la formación de estrellas y ayudará a determinar si hay planetas adecuados para la vida humana fuera del Sistema Solar.

El desarrollo del telescopio James Webb, que cuenta con cuatro instrumentos científicos, fue liderado por la NASA en asociación con las agencias espaciales europeas y canadienses. Northrop Grumman Corp es el contratista principal, mientras que el lanzamiento forma parte de la contribución europea.

Su realización tuvo un costo de 8 mil 800 millones de dólares, con gastos operativos proyectados para llevar la cuenta total a alrededor de 9 mil 660 millones de dólares.

Una oficina del Gobierno estadounidense informó que el precio casi se ha duplicado desde que la NASA estableció la base de gastos en 2009 después de sobrecostos. La NASA esperaba poder lanzar el proyecto en 2011, pero la fecha se retrasó repetidamente.

Los científicos planean usar el telescopio para aprender sobre todas las fases de la historia del universo, que se remontan justo después del evento del Big Bang hace unos 13 mil 800 millones de años, mientras también estudiarán exoplanetas, planetas más allá de nuestro Sistema Solar, así como mundos más cercanos, como Marte y la luna de Saturno, Titán.

Los científicos aseguran que el Webb tiene una capacidad 100 veces más poderosa que su predecesor, el Telescopio Espacial Hubble. Sus alcances también son diferentes.

El Webb observará principalmente el universo en infrarrojos, mientras que Hubble lo ha examinado, desde su lanzamiento en 1990, principalmente en longitudes de onda ópticas y ultravioleta. Webb tiene un área de recolección de luz mucho más grande, lo que le permite mirar a mayores distancias, por lo tanto, más atrás en el tiempo que el Hubble.

“Estamos a punto de emprender este increíble viaje de descubrimiento”, dijo días atrás el astrónomo Klaus Pontoppidan, científico participante del proyecto Webb del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial en Baltimore.

“Realmente nos referimos al descubrimiento porque Webb tiene el poder en bruto para revelar lo inesperado. Podemos planificar lo que creemos que vamos a ver. Pero, al final del día, sabemos que la naturaleza nos sorprenderá la mayoría de las veces”.

El telescopio llegó a la Guayana Francesa en octubre, después de un viaje por mar de 16 días desde California a través del Canal de Panamá hasta Port de Pariacabo en el río Kourou. Después del lanzamiento, se desplegará en un viaje de un mes de 1.6 millones de kilómetros a una órbita más distante que el Hubble, más allá de la Luna.

“Vamos a mirar todo lo que hay en el universo que podemos ver. Queremos saber: ¿cómo llegamos aquí desde el Big Bang, cómo ocurrió? Entonces, observaremos”, dijo días atrás John Mather, científico principal del proyecto de Webb en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, en Maryland.

Los objetivos de su misión incluyen buscar las primeras galaxias u objetos luminosos formados después del Big Bang y aprender cómo evolucionaron las galaxias desde su nacimiento inicial hasta hoy. “Queremos observar el crecimiento de esas primeras galaxias“, dijo Mather.

Los objetivos también incluyen observar la formación de estrellas y los planetas que las rodean. Mather dijo que Webb puede mirar dentro de las nubes de gas y polvo donde nacen las estrellas. Hasta ahora, el polvo de esas nubes oscurecía la vista.

“La luz infrarroja rodeará los granos de polvo en lugar de rebotar, por lo que podemos ver al interior con el telescopio Webb. Y ese es uno de nuestros principales objetivos: ver cómo crecen las estrellas, con sus planetas jóvenes”, dijo Mather.

Además, un instrumento llamado espectrómetro podrá estudiar la atmósferas de exoplanetas. Mather dijo que , sería “realmente interesante” encontrar uno con mucha agua, que se cree que es uno de los ingredientes clave para la vida.

“Un pequeño planeta húmedo podría ser un poco como nuestro hogar”, afirmó.

Con información de Aristegui Noticias

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