NYT pregunta a 700 epidemiólogos qué sigue con vacunas: 1) Quizás en el verano mejore la vida

Las vacunas contra el coronavirus están en camino. Pero la realidad es que no harán mucha diferencia en el corto plazo. Cientos de epidemiólogos no esperan que sus vidas vuelvan a la normalidad previa a la pandemia. La mayoría ha tomado algunas precauciones: ir al supermercado o ver a amigos al aire libre. Pero son tan cautelosos como siempre con respecto a muchas actividades de la vida diaria.

Estados Unidos registró más de 3 mil 100 muertes a causa del COVID-19 en un día, superando el récord impuesto en la primavera. El número de estadounidenses hospitalizados con el virus también ha superado los 100 mil por primera vez.

Margot Sanger-Katz, Claire Cain Miller y Quoctrung Bui, periodistas de The New York Times, hicieron una labor titánica: encuestar a 700 epidemiólogos. “La mitad dijo que no cambiarían su comportamiento personal hasta que al menos el 70 por ciento de la población estuviera vacunada. El treinta por ciento dijo que haría algunos cambios una vez que se vacunaran”.

Hace seis meses preguntaron un grupo similar de epidemiólogos sobre cuándo la vida podría volver a la normalidad. La mayoría supuso entonces que la gente tendría que esperar un año o más para que se normalizaran muchos aspectos de la vida diaria. Esta vez, como la propagación del virus ha empeorado pero los tratamientos han mejorado, centraron sus preguntas en cómo han estado viviendo en medio de la pandemia.

Y hay lecciones qué aprender para los ciudadanos comunes.

“Una minoría de los epidemiólogos dijo que si las vacunas altamente efectivas se distribuyeran ampliamente, sería seguro que los estadounidenses comenzaran a vivir más libremente hasta el verano”, dicen. “Pero la mayoría dijo que incluso con las vacunas, probablemente tomaría un año o más para que muchas actividades se reiniciaran de manera segura, y que algunas partes de sus vidas nunca volverían a ser como antes”.

“Los epidemiólogos están preocupados por muchas incógnitas, incluido cuánto dura la inmunidad; cómo puede mutar el virus; los desafíos de la distribución de vacunas; y la posible renuencia a aceptar la vacuna entre algunos grupos. En la víspera del invierno de COVID-19, los epidemiólogos viven con estrictas precauciones y nuevas soluciones, mucho más estrictas que las de muchos estadounidenses comunes. Sin embargo, esas precauciones han evolucionado desde la primavera pasada, ya que los científicos han aprendido más sobre cómo se propaga el coronavirus y qué lo previene”, agrega el texto de The New York Times.

De las 23 actividades de la vida diaria sobre las que preguntó la encuesta, sólo hubo tres que la mayoría de los encuestados había realizado en el último mes: reunirse al aire libre con amigos; traer correo sin precauciones; y hacer mandados, como ir al supermercado o la farmacia. “Los epidemiólogos han evitado casi por completo otras partes de la vida antes de la pandemia, incluidas las actividades que muchos estadounidenses están haciendo ahora. Casi ninguno dijo haber asistido a un evento deportivo, obra de teatro o concierto; se encontró con alguien que no conocía bien; o asistió a una boda o funeral”.

“Tres cuartas partes de los encuestados dijeron que planeaban pasar Navidad, Hanukkah u otras fiestas de invierno sólo con miembros de su hogar, o no celebrar en absoluto. Cuando se les preguntó acerca de las actividades más seguras y riesgosas de la lista, la mayoría de los epidemiólogos estuvieron de acuerdo con estos principios generales: están menos preocupados por las actividades al aire libre y por tocar superficies, y más preocupados por las actividades en interiores y aquellas con grupos grandes”.

Fuente: Sin Embargo

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