Por este motivo la COVID-19 suele ser más grave en pacientes con problemas pulmonares

Al principio de la pandemia se llegó a decir que la nicotina podría proteger de la COVID-19. Sin embargo, tras meses de estudios de la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 se sabe que la relación entre el tabaquismo, la EPOC y la COVID-19 es un cóctel que desemboca, en mucho de los casos, en una COVID-19 grave. Incluso con la necesidad de estar en la UCI con ventilación mecánica y, en ocasiones, también termina en muerte.

Este miércoles ha sido el Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, más conocida como EPOC, el doctor Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha hablado sobre la relación entre el tabaquismo, la EPOC y la COVID-19. De hecho, el especialista ha señalado en varias ocasiones que “el tabaquismo y la EPOC empeoran el pronóstico de la COVID-19”.

Infradiagnóstico de la EPOC

“En 2016 murieron 56.124 personas debido al tabaco y el 84% de ellos fueron hombres”, ha indicado el doctor Jiménez. “Esto significa que el tabaco mató a más de 1.000 personas a la semana”. La relación entre el tabaquismo y la EPOC está más que demostrada. La mayoría de fumadores terminan desarrollando esta enfermedad respiratoria: “Más del 85% de los casos de EPOC están causados por el tabaco. La EPOC es directamente atribuible al consumo de tabaco”, ha explicado el doctor Jiménez.

Además, el especialista ha señalado que hay un “infradiagnóstico” de EPOC en nuestro país ya que el 74,7% de los casos de EPOC “están sin diagnosticar”. Esto significa que 3 de cada 4 personas que sufren EPOC no lo saben. De hecho, Jiménez ha hecho un llamamiento para que todos los fumadores con 35 o más años de edad y que padece algún síntoma respiratoria acuda a su médico o neumólogo “y pida que le realicen una espirometría”.

Desde la Asociación de Pacientes con EPOC (APEPOC) se han mostrado también muy preocupados por este infradiagnóstico que roza el 75%. “Esto es porque los pacientes no cuentan a sus médicos los primero síntomas de alarma, ya que no quieren reconocer que fuman ni que les digan que dejen de hacerlo”, ha apuntado Nicole Hass, portavoz de APEPOC.

¿Más fácil la infección?

En una revisión sistemática y metaanálisis, el doctor Jiménez y su equipo se han hecho dos preguntas. La primera, si el tabaquismo es un factor de riesgo para la evolución a una COVID-19 grave y si es un factor de riesgo para la UCI, la necesidad de ventilación mecánica y muerte. En ambos supuestos, la respuesta es que sí. Un 1,96 de los casos analizados, los fumadores evolucionan a una COVID-19 grave y en 1,79 de los casos, los fumadores entran en la UCI, necesitan ventilación mecánica y terminan falleciendo.

Es más, ante la pregunta de si es más fácil que un fumador se infecte por COVID-19, Jiménez ha contestado que sí. Esto se debe a varios factores. El primero, es que los fumadores tienen más receptores ACE2, que son los que usa el SARS-CoV-2 para infectar. Además, “los fumadores tienen una disminución a nivel pulmonar de sus defensas neumológicas”, ha señalado Jiménez. Por lo que esto puede ser un factor clave para el desarrollo de la enfermedad. Y, sobre todo, porque “se tocan la cara unas 300 veces más que las personas que no fuman” debido al movimiento mano-boca que utilizan para fumar.

En definitiva, “los datos apunta a que la EPOC y el tabaquismo aumentan la predisposición para ser infectado por COVID-19”, ha comentado el especialista de SEPAR. “El MERS, otro coronavirus simular, afectó a muchas personas en Oriente Medio. Se demostró que en el grupo de fumadores se contagiaron más que los que no lo eran“. De hecho, ahora con el SARS-CoV-2 también empiezan a salir estudios relacionados con esto. Uno hecho en Japón, citado por Jiménez, indica que “hay más contagios en zonas en las que viven más fumadores”.

Por tanto, el tabaquismo y, por ende, los pacientes con EPOC son más vulnerables a sufrir una COVID-19 grave. El mayor problema es que 3 de cada 4 pacientes con EPOC no saben que la padecen, por lo que no saben que tienen que tener más cuidado con la COVID-19.

Sí, los pacientes de EPOC deben llevar mascarillas

Sobre el uso de mascarillas en personas con EPOC, los expertos lo tienen claro: deben llevarla. No solo porque para ellos sea más fácil contagiarse, según los datos preliminares, sino porque la COVID-19 tiende a complicarse más en las personas con esta patología previa. Por lo que es muy importante que se cuiden más y lleven la mascarilla. Y que, mientras puedan, eviten fumar cerca de otras personas, sobre todo en la calle. Ya que sabemos que el SARS-CoV-2 se contagia a través de aerosoles y el humo del tabaco es un buen lugar desde el que viajar a otras personas.

“La sensación de ahogo con las mascarillas es más psicológica que otra cosa”, ha señalado Hass. Sin embargo, ha añadido que en caso de que se sienta que no se puede respirar “es mejor usar la FPP2 o KN95 que una quirúrgica”. “Debemos intentar que los pacientes con EPOC lleven mascarillas porque es más fácil que tengan una COVID-19 más grave”.

“Hay muchísimo miedo al contagio de COVID-19 entre fumadores y exfumadores”, ha señalado María Marín, que lleva 18 años sin fumar. “Aún tengo días que pienso en volver a cogerlo, sobre todo debido al aislamiento tan brutal que estamos viviendo con la pandemia”. Esta mujer tiene claro que este es el momento para que los fumadores abandonen el tabaco: “A nivel psicológico y farmacológico hay opciones. Les falta la predisposición de decir voy a dejarlo” y la COVID-19 debería ser la excusa perfecta.

El doctor Jiménez, Nicole Hass y María Marín se han reunido en el Día Mundial de la EPOC en una de las conferencias Gebro Health Talks, organizadas por Laboratorios Gebro Pharma.

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