Los síntomas de la piel asociados a COVID-19 han desaparecido casi totalmente: ¿a qué se debe este misterio?

Desde que comenzó la pandemia de COVID-19, se ha discutido mucho si el coronavirus ha cambiado. A lo largo del verano y más tarde, con el inicio de la segunda ola, se llegó a comentar que podría haber mutado hasta generar una enfermedad menos grave. Esto es lo que a todos nos gustaría pensar. Sin embargo, muchos expertos se lanzaron a aclarar que lo más probable es que parezca más leve simplemente porque ahora hay una capacidad de diagnóstico mejor. Antes solo se detectaba la patología en personas con síntomas graves, ahora se diagnostican también pacientes leves o asintomáticos, por lo que el porcentaje de ingresos y fallecimientos es mucho menor. Pero sí parece ser que la enfermedad está cambiando, ya sea por el virus o por las circunstancias. Es algo que se puede ver en los síntomas de la piel causados por el coronavirus.

Durante la primera ola numerosos dermatólogos alertaron sobre una nueva manifestación del SARS-CoV-2. Al parecer, un gran número de pacientes, especialmente niños y adolescentes, mostraban síntomas cutáneos, como sabañones o sarpullidos. Se detectaron muchos casos, pero a medida que este primer golpe del coronavirus fue cesando también lo hicieron estos rasgos de la piel. Sin embargo, ahora que la enfermedad está volviendo duramente, con miles de casos diarios en nuestro país, lo lógico sería volver a verlos. Y no está siendo así.

¿Cuáles son los síntomas de la piel causados por el coronavirus?

Durante la primera ola, se establecieron cinco síntomas de la piel causados por el coronavirus, o al menos por las circunstancias. Estas son las manifestaciones maculopapulares, consistentes en rojeces en zonas concretas de la piel, las vesiculosas, las urticariformes, las pseudoperniosas, similares a sabañones, y la livedo-reticularis-necrosis. Este último es un signo cutáneo, consistente en la coloración rojo-violácea de la piel, que suele deberse a algún tipo de afección vascular, especialmente en la zona de las extremidades.

Estos síntomas variaban entre pacientes y también diferían en base a la gravedad de la patología. No obstante, eran muy frecuentes. Hoy en día, en cambio, son casi inexistentes.

Todo esto supone un misterio que está siendo discutido en el I Congreso AEDV Virtual Otoño 2020, organizado por la Academia Española de Dermatología y Venereología. Tendrá lugar entre el 19 y el 21 de noviembre y se desarrollará a través de 40 sesiones científicas y 500 comunicaciones. ¿Pero cuáles son las teorías hasta el momento?

No es cosa de temperaturas

Dado que la primera ola se dio entre finales de invierno y el principio de la primavera, cabría esperar que ciertos síntomas, como los sabañones, relacionados habitualmente con el frío, se detuvieran en verano. No obstante, no han vuelto con la llegada del otoño, por lo que ese no parece ser el motivo.

“No tenemos una explicación demostrada sobre por qué se ha producido cada una de estas manifestaciones”, explica a Hipertextual la doctora Cristina Galván Casas, dermatóloga del Hospital Universitario de Móstoles y de la Academia Española de Dermatología y Venereología e investigadora principal del estudio CovidPiel. “Sin embargo, la experiencia clínica nos hace sospechar otras posibilidades. Las lesiones similares a sabañones, por ejemplo, fueron numerosísimas en una primavera muy suave y no las estamos viendo en este otoño, mucho más frío. Por otro lado, la urticaria común puede desencadenarse por el sudor asociado al calor, y también con el frío. Es poco plausible que el verano haya provocado su desaparición”.

Por lo tanto, el motivo parece ser otro. No hay nada claro, pero es bastante probable que tenga que ver con el hecho de que en la primera ola solo vimos la punta del iceberg. “El número de casos de esta segunda ola es muchísimo menor, en relación con la primera”, aclara la dermatóloga. “Recordemos que, en los primeros meses de la pandemia, muy pocos pacientes tenían acceso a las pruebas diagnósticas. Y son sólo esos casos testados los que reflejan la curva. Esta vez, los test son de uso, si no masivo, muy elevado, por lo que la cifra que reflejan las curvas se parece más a las cifras reales de infectados. Si el porcentaje de personas infectadas que presentan manifestaciones en la piel no ha cambiado, lo normal es que nos encontremos muchísimos menos casos que en la primera ola”.

Pero hay más posibles motivos que explican los síntomas de la piel causados por el coronavirus.

lesiones acrales
Lesiones acrales (AEDV)

Mutaciones y fármacos

Aparte de lo mencionado anteriormente, los dermatólogos asistentes a las conferencias valoran otras posibilidades. Por ejemplo, que el virus haya mutado. Todos los virus lo hacen, especialmente los de ARN. Se ha comprobado que el SARS-CoV-2 no muta tanto como otros con este tipo de material genético, pero lo hace.

Esto, del mismo modo que le ocurre a otros seres vivos (aunque los virus no se consideren estrictamente como tales) le sirve para evolucionar y adaptarse al ambiente. En los últimos meses está teniendo que adaptarse al ser humano. Y esta podría ser una de las modificaciones.

“Se sabe que el virus sufre mutaciones y puede estar desarrollando fenómenos de adaptación al hombre que hagan que el porcentaje de manifestaciones en la piel sea menor”, narra la doctora Galván. “Se trata de conjeturas, pero parecen más plausibles que la llegada del verano y el calor”.

Para terminar, los expertos plantean que los síntomas de la piel causados por el coronavirus en realidad podrían no estar provocados directamente por él, sino por los fármacos. Cabe recordar que en un principio se probaron un montón de medicamentos a modo de prueba y error, en busca de efectos antivirales eficaces. Bien conocido es el ejemplo de la hidroxicloroquina, cuyo uso se extendió a gran velocidad, para caer abruptamente después de que varios estudios mostraran que no aportaba beneficios. “Se sabe que este medicamento puede producir erupciones en la piel”, cuenta la especialista. “Por tanto, si algunas erupciones que veíamos estaban favorecidas por su uso, en esta fase de la pandemia se dejarán de ver”.

Livedo reticularis
Livedo reticularis (AEDV)

Más allá de España

Si bien estas conferencias sobre los síntomas de la piel causados por el coronavirus se están realizando en España, es importante observar si el fenómeno se ha dado en otros países. En el caos de la dermatóloga entrevistada por este medio, ha podido hablar con compañeros de Italia, que están observando un fenómeno similar. “Siguen encontrando manifestaciones cutáneas de la COVID-19, pero con mucha menos frecuencia que antes”.

Aún queda mucho que investigar para poder resolver este misterio, pero estos científicos están decididos a hacerlo. Ya lo ha afirmado la doctora Galván: “Nos queda muchísimo por saber de este virus y no nos vamos a cansar de seguir investigando”.

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