Seguros para empresas: por qué blindarse ante la incertidumbre

Hoy en día, pero prácticamente desde siempre, es de vital importancia blindarse ante cualquier infortunio que pueda poner en riesgo nuestra empresa o nuestro negocio. Las pólizas de seguro, por lo tanto, aparecen en nuestro horizonte de recursos como una necesidad incontestable. Tanto si se trata de una cobertura básica como compleja. 

Operar bajo responsabilidad ante el riesgo

Nuestro día a día está sujeto a un incontable frenesí de cambios, a menudo obstáculos o meros contratiempos, que precisan de una reacción rápida para paliar cualquier posible estrago. El riesgo es un factor, aunque acostumbrado a regirse por un casi insobornable criterio de azar, más común de lo que muchos podemos pensar. A su vez ineludibles, los riesgos a los que nos enfrentamos día tras día pueden subyugar tanto a nosotros como a nuestro negocio con apabullante premura. Y, redundantemente, a riesgo de sufrir dichos impedimentos que dificulten el curso de una empresa, hay que ser siempre precavidos.

Los seguros, o pólizas de seguro, aparecen en nuestro sistema existencial como un recurso francamente útil para evitar las consecuencias de un hipotético riesgo. Abriendo un gran catálogo de posibilidades según el seguro contratado, esta póliza nos blinda ante distintos riesgos, que van desde la cobertura de un incendio a los ciberataques o incluso inmiscuyendo el ámbito sanitario. Y si bien existe un mercado exhaustivamente vasto que escrudiñar para dar con el mejor seguro, plataformas como ElegirSeguro facilitan dicha búsqueda ajustándose a la realidad y necesidades de cada empresa e individuo en México. Hoy, menos del 20% de las empresas en México cuenta con un seguro.

¿En qué consiste un seguro para empresas?

Las empresas, cuya actividad debe su correcto flujo tanto a una plantilla de trabajadores como a las herramientas adecuadas para la misma, deben estar siempre protegidas de cualquier riesgo mediante un buen seguro. Aunque no todos los negocios estén bajo el mismo foco de riesgo, su necesidad se establece en una línea igual para todos ellos. Es decir, cobra más sentido que una empresa dedicada al sector digital o con gran presencia en él se blinde ante cualquier ciber riesgo que no un negocio desvinculado de dicho ámbito. Sin embargo, algunas empresas también deben dotarse de un paquete de seguros que cubra distintas posibilidades para evitar quedar en manos del azar.

Esencialmente, un seguro es un sistema de protección, en este caso de una empresa, para paliar los efectos de cualquier riesgo que atente contra la integridad o el curso de su actividad. Se trata, por lo tanto, de transferir dichas consecuencias a una aseguradora que, mediante un contrato que establece el tipo de cobertura bajo el que podremos auxiliar un imprevisto, se encargará de indemnizar parte o la totalidad de los perjuicios acontecidos. Por ello, y debido a la complejidad que a menudo puede acarrear descifrar a qué riesgo se enfrenta una empresa, debemos contemplar un filtro para encontrar el que más se ajuste a nuestras necesidades.

¿Es necesario tener un seguro?

Como se ha mencionado, las pólizas de seguro que contrata una empresa están sujetas en la mayoría de los casos al sector industrial al que se dedica. En ese sentido, mientras que la industria del comercio y las ventas minoristas tenderá a contratar seguros de gastos médicos mayores y un paquete de daños empresariales o seguros de comercio, las empresas del sector de la construcción contratan seguros de transporte, de maquinara o de demolición y/o excavación. Este hecho viene a decir que es preciso elegir bien el seguro que contratamos, dado que no toda cobertura nos será útil. No obstante, también existe la posibilidad de exigir una cobertura mayor para asegurarse.

Siguiendo con uno de los ejemplos dados, imaginemos que tenemos una tienda de ropa cuyo producto, además, está confeccionado por nosotros mismos y su popularidad está llamando la atención de empresas más grandes. En este caso, además de la cobertura antes mencionada para comercios, es posible que queramos un seguro que nos proteja de ciberataques. Como es sabido, en un mundo altamente competitivo, no se descarta la posibilidad del robo de la propiedad intelectual y otros crímenes cometidos a través de la red para, en este caso, robarnos nuestra marca personal. Debemos, por lo tanto, analizar con inteligencia cómo es nuestro negocio.

Anteponerse al riesgo

A pesar de haber comentado un caso excepcional y lamentablemente poco frecuente como ejemplo, es lógico que cuantos más riesgos cubra un seguro, mayor será nuestro blindaje frente a cualquier consecuencia. Y aunque tampoco sea necesario contratarlo todo, son muchas las empresas que, lamentablemente, aun y haber creído que un daño así jamás acontecería sobre sus infraestructuras, han quedado a la estacada tras una catástrofe natural o un impredecible incendio.

La experiencia ajena, por lo tanto, nos da la advertencia. Una advertencia que, sea como sea, debemos escuchar. Porque los laberínticos y sucesivos cauces de la vida, como lo demuestra hoy el inexpugnable asedio del coronavirus, no están exentos de dificultades que, con suerte, habremos procurado saber revertir a tiempo. La antelación y su hermana precaución son virtudes que no deben subestimarse jamás en una empresa. Y mucho menos cuando de nuestra capacidad de antelacióndepende su esperanza de vida.

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