Cinco razones rápidas porque las que Netflix produce mucho contenido turco y coreano

En medio de la cuarentena, el parón de las producciones de alto calibre y de los problemas de calendario de la mayoría de los estudios, Netflix ha demostrado tener lo que parece ser una estrategia infalible para mantener un catálogo variado y actualizado, aun en las peores condiciones.

Pero además de eso, el gigante de las plataformas streaming, ha dedicado una buena cantidad de visibilidad a lo que parece ser la nueva obsesión del público que consume contenido online: las series coreanas y turcas. ¿Cuál es el motivo que no sólo se hayan convertido en las favoritas del público, sino en una apuesta segura para todos los mercados? Te damos cinco razones para el fenómeno:

Más barato por docena

Tanto en Corea como en Turquía, la producción televisiva es especialmente barata. Por lo que Netflix solo ha necesitado invertir la mitad del costo total de otras grandes producciones, para lograr éxitos de factura sencilla pero con un gran arraigo en el público. Para entrar en contexto: Netflix apuesta por contenido variado que asegure suscriptores, mientras se concentra en crear además, material digno de la temporada de premios. ¿El resultado? Una larga lista de producciones de sorprendente calidad a un bajo costo, que mantienen al catálogo del canal siempre con novedades mientras que Netflix se dedica a la producción de films y series de considerable envergadura.

Se trata además de producciones con elenco y y talento local, con instalaciones e infraestructura propia, por lo que el gigante de las plataformas streaming invierte únicamente en derechos de transmisión. Por si no fuera suficiente, la mayoría de las series se filman en una acelerada agenda, por lo que lo más probable es que el canal tenga a disposición una o dos temporadas casi de inmediato.

Netflix: Temas universales

Tanto las series turcas como las coreanas, tocan temas universales con un tono exótico que ha cautivado a buena parte de la audiencia internacional.

Desde el terror al romance, la mayoría de las producciones de ambos países, hacen un esfuerzo considerable por mostrar las costumbres, tradiciones y contexto local, sin resultar del todo refractarias a ser comparadas con las series occidentales. En especial las turcas han aprovechado la considerable repercusión de sus productos televisivos para mostrar sus recursos turísticos, arquitectónicos e históricos desde una nueva perspectiva que asombra a la audiencia allí en dónde se transmite.

Netflix CEO Reed Hastings REUTERS/ Mike Cassese

Por ejemplo, el éxito Hakan: Muhafız estrenada en el 2018 y que en el 2020 llegó a su última temporada tuvo la oportunidad de mostrar a Estambul como una ciudad moderna con un extraordinario legado histórico, algo que fue uno de los motivos de su resonante éxito.

En el caso de Alive de l Cho, la película de terror coreana estrenada este año, el guion se tomó algunos momentos para analizar la peculiar relación de los personajes con su entorno, cultura y en especial, su estilo de vida, todo bajo la mirada trepidante de un ataque zombie.

Cortas y sustanciosas

Exceptuando algunas honrosas excepciones, la mayoría de las series coreanas y turcas tienen pocas temporadas, con diez o menos capítulos. Además, la mayoría están basadas en éxitos de librería o en versiones de historias tradicionales, lo que permite calcular la extensión del show entero, una ventaja para Netflix al momento de analizar la duración del producto en su catálogo.

Netflix y los éxitos locales

La mayoría de las producciones originales de Netflix a nivel local ya son resonantes triunfos de audiencia y crítica en sus países de origen, lo que sin duda es un empujón de considerable importancia para la mayorías de las producciones al llegar al catálogo de la plataforma. Incluso, más allá del mercado turco y coreano, producciones como Paranormal (de origen egipcio) se están nutriendo de la experiencia de otros fenómenos locales para analizar la repercusión de sus respectivos productos alrededor del mundo.

Ahmed Sharkawi, director de series originales árabes y africanas de Netflix, declaró recientemente a Reuters que el plan estratégico del canal, probado con éxito con las series turcas y coreanas, llegará al siguiente nivel con nuevas producciones en diferentes países: “Nuestro plan es: invertir en creadores árabes, en producción árabe, en contenido árabe. Hemos anunciado otros cuatro proyectos, además de Paranormal“, lo que indica que los resultados son lo suficientemente buenos como para que se haga una experiencia exportable a otras latitudes.

Un mundo de posibilidades

El resonante éxito del material filmado fuera de Hollywood y en especial, en países en que los costos de producción son ínfimos animó a Netflix a llevar al experimento al siguiente nivel.

Se espera que para el año 2021, el canal duplique su presupuesto para producciones locales además de reforzar las alianzas que ya sostiene en buena parte del mundo con productoras pequeñas. Por ahora, algo es evidente: la forma de hacer negocios de Netflix creó una forma de filmación que hasta ahora, era impensable y que llevó a una nueva dimensión la experimentación en la forma de visibilizar contenido internacional al que canal brinda una inédita visibilidad.

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