Los ingleses quieren poner vitamina D al pan, pero nosotros tenemos Sol, no te agobies con los suplementos

No existe ningún remedio infalible contra el coronavirus. De hecho, si leemos en redes algo sobre que sí lo hay, jamás debemos compartirlo, pues se trata de un bulo. Lo que sí sabemos, después de todos estos meses de pandemia, es que parece haber algunos factores que reducen o aumentan el riesgo de contraer formas más graves de la enfermedad. Por supuesto, la edad y la presencia de otras enfermedades influyen notablemente. Pero también otras cuestiones, como el grupo sanguíneo o los niveles de vitamina D. Tal es la información que se ha vertido sobre esto último que son ya muchas las personas que se plantean tomar suplementos de vitamina D contra el coronavirus. Incluso en Reino Unido algunos científicos han propuestos que se añada a ciertos alimentos cotidianos, como la leche y el pan.

Sin embargo, tan malo es pasarse, como no llegar, por lo que abusar de esta sustancia puede llegar a ser peligroso. O quizás no, pero sí un derroche de dinero. Eso no significa que lo que dicen los estudios sea falso. Simplemente debemos aprender a interpretarlos.

Suplementos de vitamina D contra el coronavirus: no tan rápido

Existen numerosos estudios que señalan a la eficacia de la vitamina D para prevenir el coronavirus. Sin embargo, lo que encuentra la mayoría de ellos, es que los pacientes con niveles normales de esta sustancia tienen una probabilidad de enfermar gravemente de COVID-19 menor que la de quienes tienen un déficit de la misma.

Ante este dato, la recomendación de los científicos británicos puede ser interesante, pero no ampliable a todo el mundo. “En lugares como los países nórdicos o Reino Unido, que tienen muy poquitas horas de Sol, hay más personas que tienen deficiencia de vitamina D”, cuenta Gemma el Caño, farmacéutica y experta en seguridad alimentaria, a Hipertextual.

Sin embargo, el caso de España y otros países mucho más soleados es muy diferente. “Lo que ocurre aquí es que se han bajado los niveles a partir de los que se considera que está baja”, añade. “Ocurre como pasó en su día con el colesterol, que se pasó el límite superior de 220 a 200 mg/dl”.

Así, parece que de repente hay más personas con carencias. Sin embargo, no es algo que esté afectando a la salud global de los españoles. “Si realmente hubiese problemas de déficit lo notaríamos en algunas enfermedades y no se está viendo, mientras que en los países nórdicos, por ejemplo, si es algo habitual”.

luz del sol

Entonces, ¿hay que suplementar?

La vitamina D es una sustancia muy necesaria para nuestro organismo, ya que favorece la absorción del calcio en los intestinos. Además, interviene en otros muchos procesos biológicos.

Se encuentra en alimentos, como la yema del huevo, los pescados azules o el queso. Sin embargo, la mayor parte de ella la fabrica nuestro cuerpo con ayuda de las radiaciones UVB solares. Por eso, en España no hay tanta carencia de esta vitamina como en Reino Unido. Quizás en esos lugares suplementar de forma generalizada pueda tener sentido, pero aquí es mucho más adecuado acudir primero a un especialista. “Tras situaciones como el anterior confinamiento, a lo mejor sí puede haber una deficiencia, pero no se soluciona suplementando directamente, sino yendo al médico, para que nos confirme con una analítica que nuestros límites están bajos”, explica del Caño. “No tiene sentido suplementar algo que no sabes si está bien”.

¿Pero qué pasa si al escuchar las últimas noticias decidimos tomar suplementos de vitamina D contra el coronavirus? O bien que tiremos el dinero, o bien que pongamos en peligro nuestra salud.

“Las vitaminas son como los depósitos de gasolina”, ejemplifica la farmacéutica. “Si no tienes gasolina el coche no arranca, pero si te pasas la tiras por fuera y gastas dinero”.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que existen dos tipos de vitaminas: las hidrosolubles y las liposolubles. Las primeras son solubles en agua, por lo que se eliminan más fácil en la orina. Las segundas, en cambio, se pueden acumular en los tejidos grasos y, a dosis muy elevadas, ocasionar ciertos problemas de salud. Es verdad que es necesaria una cantidad muy alta para que esto ocurra; pero, por si acaso, lo mejor es tomarla solo si un médico ha comprobado que la necesitamos.

¿Sol o suplementos de vitamina D contra el coronavirus?

“Se ha comprobado que los niveles normales de vitamina D se asocian a un mejor pronóstico del coronavirus. Pero también de C, E y todas las demás. En principio es algo que se puede conseguir con la dieta”.

Por esto, es importante tener una dieta equilibrada y también intentar tomar el Sol de forma frecuente. “Basta con unos quince minutos al día en brazos y piernas”, señala Gemma del Caño. “Si no podemos salir se pueden obtener en el balcón o incluso junto a la ventana. De todos modos, ahora que no estamos en un confinamiento como el de marzo, podemos salir a la calle un ratito”.

En definitiva, quizás la mejor opción para algunos países no sea necesaria para otros. Los asiáticos tienen disciplina social, los neozelandeses el efecto isla y políticas de prevención adecuadas, los nórdicos están muy acostumbrados a quedarse en casa. Aquí tenemos el Sol. Al menos intentemos sacarle partido a esa ventaja.

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