El auge de las series españolas y las salas de cine vacías: los retos de la ley ‘streaming’ para proteger el contenido europeo

El futuro de las plataformas tiene que estar en Europa. Hace un lustro que compañías como Netflix y HBO empezaron a aterrizar en la mayoría de países europeos y en España han cambiado mucho las cosas desde entonces. Hemos pasado de la piratería a una conquista general del streaming y de estar en primera fila en lo que a producciones de calidad se refiere. Pero no basta con conquistar. La Unión Europea aprobó en 2018 la Directiva Europea de Medios Audiovisuales (AVMSD) que aplica a todas las plataformas de streaming de series y películas que tengan alguna sede en Europa. La directriz supondría la implementación de algo parecido a una “tasa Netflix” y que el 30 % de las producciones en las plataformas sean europeas. ¿Esta medida sería un empujón para el cine en medio del auge de las series españolas? ¿El streaming está apostando lo suficiente por el contenido local?

La directriz está aprobada desde 2018 pero todavía sigue siendo una desconocida en la mayoría de países europeos. El plazo para trasponer la medida venció el 19 de septiembre pero en España todavía no hay una votación a las puertas. El Ministerio de Economía confirmó a Hipertextual que el borrador de ley, que es una reforma de la Ley Audiovisual de 2010, se presentará en las próximas semanas y posteriormente será abierto a consulta por parte de la Comisión Nacional de los Mercados de la Competencia (CNMC). Después de esa consulta puede haber modificaciones en el borrador, por lo que todavía hay varios pasos pendientes para que la normativa se apruebe. Pero España no es la única que está rezagada. De los países de la Unión Europea, solamente Reino Unido, Dinamarca y Alemania han puesto en práctica la normativa. Sin embargo, las directrices de la AVMSD son solo un marco que cada país de la UE debe incluir en su legislación e interpretar a su manera; o sea, que no son jurídicamente vinculantes.

Las plataformas como HBO, Netflix, Disney Plus y Prime Video están, no obstante, sujetas a esta directriz pero ¿qué supone el mercado europeo para estas plataformas? Elena Neira, profesora de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y autora de Streaming Wars: La nueva televisión, explicó a Hipertextual que las plataformas de streaming han aumentado la presencia de las producciones europeas y han montado hasta un hub de producción en España. “Hace unos años, el sur de Europa se consideraba un mercado de segunda categoría porque no hacíamos más que piratear y, de repente, nos convertimos en la niña bonita con la que todo el mundo quiere producir contenido”, dijo en entrevista.

En 2015, cuando el streaming se convirtió en un actor clave, los catálogos no eran tan amplios y empezaron a comprar productos de cadenas para cumplir con un mínimo de producciones locales en las plataformas. De ahí surgieron acuerdos como el de Prime Video con Telecinco y Mi Tele porque, en ese momento, las plataformas veían con dificultad cumplir con una cuota mínima de contenido español. Ahora, sin embargo, el panorama ha cambiado y, desde que en 2018 se aprobó la normativa europea, se ha acelerado la apuesta de producciones made in Spain. “Se han dado cuenta de la potencia que tiene el contenido producido aquí”, concluyó Neira.

El dominio estadounidense

Cuando pensamos en esta apuesta, lo primero que se nos viene a la cabeza son grandes éxitos como La casa de papel, que fue emitida primero en Antena 3 con un resultado nada motivador. Hasta que llegó a Netflix y se ha convertido en el fenómeno mundial que todos conocemos. Una de las incógnitas es si, dentro de la cuota del 30 % que exigen, entraría una temporada de la serie o toda la producción. Pero, mientras estos detalles se aclaran, muchos ponen el foco en la necesidad de fomentar el cine europeo. En los últimos años, los más conservadores, entre ellos directores como Pedro Almodóvar o Steven Spielberg, han criticado la llegada del streaming y han alertado del peligro que supone para la industria del cine tradicional. Aunque este sector tenía escollos por superar antes de Netflix. En Europa, los actores más importantes de la industria son Francia, Italia, España y Alemania. Reino Unido se incluía también en esta lista pero, tras el referéndum del Brexit, la isla ya no estará obligada a tener en cuenta la directiva de la Unión Europea.

El caso de Francia es especial porque siente y vive el cine. Es el país con mayor recaudación en taquilla por su intensa cultura cinematográfica y porque las producciones son para los franceses un orgullo local. Sin embargo, el dominio de Hollywood sobre Europa —así como en casi todo el mundo— es indiscutible en términos de taquilla.

En 2018, solamente 6 países en Europa tuvieron como líder de taquilla una película de producción local. Estos países fueron Dinamarca, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Rusia y Serbia. En el caso específico de España, en ese mismo año la única película que estuvo cerca fue Campeones, que ocupó el quinto lugar en el ranking de las películas más vistas y con mayor recaudación en 2018. Las primeras cuatro producciones que encabezan la lista son internacionales: El Rey León, Joker, y Avengers: Endgame.

El cine internacional dominado por la industria de Hollywood marca la recaudación anual en España. A pesar de títulos con mucho éxito como Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes o Padre no hay más que uno, las producciones de Estados Unidos siguen liderando el mercado.

El cine español se queda solo frente al auge de las series

Antonio Sempere es periodista y crítico cinematográfico. En los últimos años ha rechazado unirse al boom del streaming y continuaba sentándose en la butaca del cine varias veces a la semana. Cuando llegó la pandemia acabó sucumbiendo pero, en el momento en el que reabrieron las salas, Sempere no dudó en recuperar sus hábitos. “Me doy cuenta con mucha pena de que están vacías. Antes eso pasaba excepcionalmente, cuando iba a ver películas muy concretas, de cine independiente o español, a la sesión de las 4 de la tarde. Ahora pasa también en las sesiones de las 6; sigo estando solo en la sala”, lamentó.

El estreno estrella después de la cuarentena por el coronavirus fue la segunda parte de Padre no hay más que uno, en la que Santiago Segura logró la mayor recaudación del cine español en lo que va de año. “Los 2.300.000 espectadores y los 13 millones que ha conseguido Segura es más dinero y espectadores que toda la recaudación de todas las películas que compitieron en el festival de Málaga”, dijo Sempere a Hipertextual.

El hecho de que Segura haya conseguido mejores resultados con una película que toda la temporada del cine español se entiende, según el crítico, porque el público que pasa por la taquilla busca pasar con nuestro cine un rato distendido y se fía mucho del producto y de los comediantes que aparecen en películas como Padre no hay más que uno. En producciones menos ambiciosas, el panorama es más difícil. Además, el producto cinematográfico local sigue teniendo muchos prejuicios entre los españoles y algunos siguen sin apostar por nuestro cine.

El escenario no es muy alentador. Sempere indicó en entrevista que las películas preseleccionadas para los Oscar son del año anterior: “La Academia da a entender que es como si este año no se hubiera hecho nada bueno y echa mano de la temporada anterior. Es un año en blanco”. Una parte de esta situación puede entenderse por la crisis del coronavirus, aunque el crítico no lo atribuye totalmente a la pandemia. “Se ha dado la casualidad de que se han estrenado títulos pero que no hay nada relevante. Este año va a pasar sin pena ni gloria”.

No ocurre lo mismo en Netflix. Es difícil conocer las cifras de las audiencias en plataformas de streaming porque las empresas no publican la mayoría de los resultados. Sin embargo, Netflix compartió a Hipertextual que la película vasca El Hoyo fue seguida por 56 millones de hogares en las 4 semanas siguientes después de su estreno. Un número que demuestra cómo el streaming catapulta las producciones alrededor del mundo y consigue que lleguen a sitios donde hace años hubiera sido casi imposible. Este formato ha sido el parteaguas para que el trabajo audiovisual europeo se expanda más allá de nuestras fronteras y que ha sido dominado especialmente por las series.

Las inversiones, el meollo de la cuestión

El consumo de este tipo de contenido ha subido de manera constante y a la misma velocidad que lo han hecho la calidad de las producciones. Tanto productores, directores o actores de renombre le han abierto las puertas a las series y el trabajo ya no está limitado al cine, como ocurría antes de que llegara el streaming y que empezara el reinado de las series, que ha llevado a que Europa supere a Estados Unidos en el número de series producidas en 2015 y 2016. La realidad audiovisual ha cambiado tanto en Europa como fuera de ella y la esperanza es que las leyes que se aprueben sigan el mismo camino de la industria.

En este contexto, la directriz de la UE contempla, además de que el 30 % del catálogo de las plataformas sea europeo, que el 5 % de las inversiones de estas empresas se dedique al contenido local de cada país. En España, se podría imponer que, de ese 5 %, el 3 % se invirtiera al cine y el 2% a las series españolas. Este punto está incluido en la Ley Audiovisual de 2010, pero no está confirmado si también lo estará en la nueva versión porque el borrador todavía no ha sido presentado.

Sin embargo, el porcentaje de inversión del 3 % para el cine español, de confirmarse, podría suponer un conflicto para los agentes del streaming porque obliga a que las películas se estrenen en salas de cine. Este debate no es nuevo: en certámenes como los Oscar y Cannes se impuso la misma condición, no exenta de polémica. La ley que incluye este punto es de 2010, de un momento en el que las plataformas no habían aterrizado en España y en las que ni siquiera se conocía el término streaming. En cambio, diez años después, los hábitos audiovisuales de la población han cambiado radicalmente.

Hasta que se confirme si esta condición se incluye en la normativa, las plataformas siguen con su estrategia. En el caso de las series, a las que se debería invertir un 2 % de los beneficios si se aprueba la ley, las plataformas tienen diferentes métodos. Prime Video, el streaming de Amazon ha basado su estrategia en incluir en su catálogo series españolas que han sido emitidas anteriormente en televisión y en acuerdos como el de Telecinco, del cual nació Madres. En HBO, en su catálogo también incluyen series de cadenas de televisión, además de producciones propias españolas como Foodie Love, Por H o por B o Patria. La lista sigue creciendo, pero de las plataformas estadounidenses que operan en España, Netflix es la que cosecha mayores éxitos y la lista más larga de producciones españolas. Están hechas en España pero… ¿se pueden considerar realmente españolas?

Made in Spain pero sabor americano en las series españolas

Netflix

Algunas de las críticas de la serie alemana Dark apuntaban a una nueva versión de Stranger Things. Es solo un ejemplo de que cómo Netflix quiere producir contenido local y apuesta por ello, pero no olvida que esas producciones están hechas para audiencias internacionales. “Élite ha funcionado muy bien y es un producto europeo pero ¿lo es?”, se pregunta Elena Neira. La autora de Streaming Wars: La nueva televisión dijo a Hipertextual que lo que determina si una producción es local o no es la localización y no tanto el tipo de contenido o la narrativa.

“Las plataformas quieren que los contenidos funcionen en todo el mundo y eso pervierte el espíritu. Al fin y al cabo, la hegemonía del contenido americano es algo que ha existido siempre y es con lo que estamos familiarizados; eso hace que funcione bien. Será interesante ver lo que el legislador tiene en la cabeza con esta normativa y cómo se acabará materializando”.

La pregunta es: ¿las plataformas quieren consumidores o espectadores? Neira añadió en entrevista que el modelo de suscripción de las plataformas ha sido también una manera de aumentar nuestra tolerancia a un mal contenido. Pagando una tarifa plana y sin movernos de nuestro sofá, el “riesgo” de consumir una película o una serie de una baja calidad es menor que si pagamos específicamente por ese contenido. “El streaming elimina el coste de una mala elección”. Esto se puede aplicar en algunas producciones de las plataformas rodadas en España, aunque en otros casos ha sido un empujón para acabar con algunos prejuicios. Elena Neira opinó que, a golpe de calidad y con éxitos como Paquita Salas, Patria o Veneno, una parte del público que antes no consumía series españolas se ha acercado a este tipo de ficción. “Y mira ahora qué cifras”, concluyó.

Las plataformas no han dado números concretos sobre los porcentajes de contenido europeo en sus catálogos. En el caso de las series españolas, HBO cuenta con cinco producciones originales, Netflix, con trece, y Prime Video, con siete. Filmin ha sido una de las pocas empresas que sí ha hecho públicos los datos específicos y afirmó para El País que el 60 % de su catálogo son producciones europeas.

Incertidumbre en medio del auge de las series españolas

El objetivo de la directriz de la Unión Europea es promover la diversidad cultural en el ámbito audiovisual. En un contexto en el que las plataformas de streaming provienen en su mayoría de Estados Unidos y en el que la industria de Hollywood domina el mercado audiovisual, una medida como esta podría ayudar a evitar una homogeneización del contenido. Sin embargo, han pasado dos años desde que se aprobó la directriz en la Unión Europea y solamente una minoría de los países la ha adoptado.

Por ahora, sigue habiendo más incógnitas que certezas. En primer lugar, cómo se contabilizará el 30 % del contenido, si será por película, serie o temporada. Tampoco sabemos si en ese 3 % de inversión para el cine español será obligatorio que las películas se estrenen en el cine. Ni si habrá sorpresas que puedan cambiar el tablero audiovisual. Lo que sí sabemos es que, desde la llegada del streaming a España hace cinco años, la producción española ha dado un gran salto.

Ya lo dijo y se alegró por ello Álex de la Iglesia en el Festival de Sitges de este año: “Todo el mundo está trabajando, o mucha gente está trabajando gracias a las plataformas. Se están haciendo más series que nunca. Cambian los formatos, cambia el modelo de mercado, cambia todo, y hay que adaptarse o morir. Lo cual en absoluto es un problema. En el caso de las plataformas, todo lo contrario: creo que tenemos la suerte de encontrar nuevas voces y nuevas miradas, y eso va a ser muy bueno para el espectador y, sin duda, para los que nos dedicamos a la imagen”. Al director no le falta razón y los datos le avalan.

En cuanto a series se refiere, España ha aumentado el número de estas producciones de 2015, cuando se produjeron 38 series, a las 58 en 2018. Un estudio de PwC indicó que hay una gran oportunidad para el contenido de ficción internacional hecho en España por el talento de la industria audiovisual, las capacidades técnicas y el bajo coste de la producción en el país en comparación con otros países. Además, los éxitos de Élite o La casa de papel han aumentado la confianza de los productos españoles. El hub audiovisual de Netflix, situado en Tres Cantos, será la máxima expresión del momento dulce para la ficción española.

Las oportunidades para este tipo de contenido son muchas aunque el mismo estudio indicó que hay una predilección por las series, que encabezan las inversiones realizadas en España frente a las películas.

Sin embargo, el mismo estudio apunta a la necesidad de mejorar los incentivos fiscales a la producción y un mayor apoyo a la industria. La clave para muchos analistas es saber cómo seguirá evolucionando el tablero, cómo puede influir la calidad u originalidad de algunas de estas producciones y, sobre todo, el papel que jugará la ley en este sentido.

El artículo El auge de las series españolas y las salas de cine vacías: los retos de la ley ‘streaming’ para proteger el contenido europeo se publicó en Hipertextual.

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