Neuralink pretende que no olvides nunca tus recuerdos, pero eso puede ser una malísima idea

A finales de agosto Elon Musk presentaba las novedades de Neuralink, chip con el que quiere ser capaz, en el futuro, de almacenar nuestros recuerdos. Sí, como en ese capítulo de Black Mirror, aunque los recuerdos implican más que la imagen o el sonido. También llevan asociados los sentimientos con los que los vivimos. Pero, ¿es buena idea que Neuralink pueda grabar y reproducir nuestros recuerdos? ¿Podrá algún día Musk grabar nuestros recuerdos?

Para entender un poco más todo lo que implica, desde cómo funciona la memoria a largo plazo hasta qué puede suponer a nivel psicológico rememorar traumas, en Hipertextual hemos consultado con Lorena Lobo, doctorada en Psicología y profesora en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

¿Cómo funciona la memoria a largo plazo?

Para empezar, hay que entender cómo funciona la memoria a largo plazo. “Cuando hablamos de la memoria a largo plazo (MLP) hablamos tanto de memoria declarativa (explícita, que podemos relatar) como de memoria no declarativa (implícita, que mostramos en acción más que relatamos). Además, dentro de la memoria declarativa podemos distinguir la memoria episódica (que son de hechos o eventos) de la memoria semántica (conocimiento general del mundo)”, comenta Lobo.

“Es fácil ver esta distinción con un ejemplo: si recuerdo el momento en el que aprendí a montar en bicicleta estoy usando mi memoria episódica. Lo puedo contar a otra persona y detallar el episodio. Si explico lo que es una bicicleta estaré usando mi memoria semántica. También puedo contar esto a una persona pero no tengo por qué atarlo a un episodio concreto porque mi memoria de las bicicletas es más general. Por último, si me monto en una bicicleta y recuerdo lo que hay que hacer para ir hacia delante estaré usando una memoria no declarativa (implícita). Es realmente difícil explicar mi recuerdo sobre el ángulo de mis pies para pedalear o cómo hago para mantener el equilibrio. De hecho, algunos aspectos importantes de montar en bici ni siquiera se me ocurrirían como concepto, pero recuerdo cómo se hace porque lo aprendí en su momento”.

Aunque tenemos más de un tipo de memoria a largo plazo, la mayoría de la gente, cuando habla se está refiriendo a la memoria episódica. Es decir, “a nuestra capacidad para recordar hechos o eventos del pasado, clave para hablar de nuestros recuerdos de infancia o de juventud. Pero en realidad, la MLP involucra mucho más que secuencias de eventos“, afirma Lobo.

Además, se puede distinguir tres momentos en el proceso de la memoria: “Cuando aprendemos una información, cuando esta información se consolida y cuando la recuperamos tiempo después”, indica la psicóloga.

A pesar de que “podemos tener recuerdos relacionados con la memoria a corto plazo”. Por ejemplo, un número de teléfono del que tengo que recordar los dígitos unos segundos hasta apuntarlo en el móvil, “estaré usando mi memoria a corto plazo”. “El recuerdo de los números se desvanecerá muy pronto si no hago esfuerzos por aprenderlo y que pase a mi memoria a largo plazo”, añade.

Pero lo que quiere hacer Neuralink sí está dirigido a la memoria a largo plazo: “Lo que pasa es que el proyecto de Neuralink no tiene mucho sentido si está dirigido a los breves segundos en los que funciona la memoria a corto plazo”, apunta Lobo. “Así que al final cuando se habla de registrar nuestros recuerdos están refiriéndose a memoria a largo plazo. Es más, lo que tienen en mente es un tipo concreto de memoria que es memoria a largo plazo episódica”.

¿Necesitamos borrar recuerdos?

cerebro
Unsplash

El cerebro no necesita borrar recuerdos, afirma Lobo. “Es la persona la que lo necesita porque el cerebro forma parte de un sistema mayor, que está a su vez anidado en otro sistema mayor”, añade la psicóloga. “Y eso es lo que permite que emoción y memoria se relacionan, porque el componente fisiológico de la emoción afecta hasta a nuestro latido cardíaco (como cuando se nos acelera el pulso antes de hablar en público, por ejemplo)”, señala la experta. Por tanto, no, el cerebro no necesita “enterrar recuerdos”, pero sí la persona.

En general hay dos tipos de olvido, señala Lobo, el incidental y el motivado. El incidental es el tipo de olvido que tenemos en nuestro día a día. “Por ejemplo, si alguien me pregunta que cené hace tres semanas no voy a poder contestar, porque al ser algo rutinario y poco relevante simplemente lo olvidé”, indica.

“Se llama incidental porque no tenemos intención de olvidar esa información. Simplemente sucede porque tendemos a olvidar aquellas cosas que no son relevantes para nosotros o que no tienen que ver con nosotros. Eso nos permite centrarnos en lo que sí es relevante, que suele ser aquello que nos emociona (en un sentido o en otro)”.

Mientras que el olvido motivado “es el que ocurre cuando hay eventos de los que no nos queremos acordar y evitamos pensar en ellos”, ilustra Lobo. “Es especialmente importante si hemos sufrido alguna experiencia traumática y, en ocasiones, el no ser capaz de controlar estos recuerdos supone un desgaste emocional y personal enorme”.

Por ejemplo, las personas con trastorno de estrés postraumático (también llamado TEPT por sus siglas) han visto peligrar su vida o la de personas muy cercanas y tienen recuerdos muy vívidos del trauma, como flashbacks, que no pueden evitar. “Esto les supone una dificultad muy grande para seguir adelante con su día a día”.

¿Neuralink puede ser un problema para nosotros?

No solo las personas con TEPT pueden ser vulnerables a los recuerdos. Cualquier persona puede revivir un hecho traumático de forma continua. Darle vueltas y vueltas, metidos en un bucle sin final. Por tanto, el hecho de que Neuralink quiera que se graben y reproduzcan recuerdos significa que habrá personas que no puedan olvidar lo que les ha pasado. Y que, quizás, se dediquen a revisionar recuerdos sin parar. “Aprender de los errores es muy positivo pero la revisión continua (en bucle) de hechos del pasado que no es funcional puede ser muy dañina“, indica la psicóloga.

Por otra parte, uno se puede plantear que Neuralink puede suponer, también, una ayuda justamente para el tratamiento de ciertos eventos traumáticos. “Como en muchas tecnologías, sí, puede haber un uso pernicioso y un uso saludable”, comenta Lobo. “En algunas circunstancias podría ayudar, por ejemplo, en una terapia de exposición donde se trabaje de forma muy controlada. Pero también podría ser muy peligroso y agravar el problema si se hace mal”, comenta la psicóloga. “Donde resulta más obvio el efecto positivo* es en la **memoria de testigos, donde algunos elementos que disminuyen la exactitud de los testimonios se podrían minimizar”.

Lobo añade otro ejemplo más sobre cómo de dañino puede ser para nosotros Neuralink. “Hay algunos casos documentados de personas con una memoria autobiográfica excepcional que viven bombardeados por recuerdos, tanto buenos como malos. ¿Cómo sería nuestra vida social si siempre que viéramos a un viejo amigo recordáramos todas las experiencias positivas pero también todos los los encontronazos o problemas que han surgido con el paso de los años? ¿Podríamos tener amigos normales si no les diéramos opción al olvido?”, se pregunta la profesora de UDIMA. “El olvido forma parte de la experiencia humana y también tiene su función adaptativa”, añade.

‘Black Mirror’ sí, ¿Neuralink, no?

Grabar los recuerdos, que es lo que pretende Neuralink, es mucho más difícil que grabar lo que sucede, es decir, lo que se vio en ese capítulo de Black Mirror en el que todos estamos pensando. “Por ponerlo fácil, la idea de grabar lo que ocurre es la que nos sugiere Black Mirror, donde lo visto y oído se codifica asépticamente y luego se reproduce. Esta idea no refleja muy bien cómo funciona la mente humana porque olvida las interacciones entre procesos”, explica.

“Esta idea no refleja muy bien cómo funciona la mente humana porque olvida las interacciones entre procesos. Es un buen ejercicio para pensar, pero es un abuso de la metáfora de la mente como un ordenador. Para bien o para mal, nos parecemos más a un chimpancé que a una tablet, así que los procesos de percepción están influidos por nuestras intenciones de actuar en el mundo, que dirigen la atención, que se focaliza en lo relevante del mundo para nosotros (lo emocionante), que además lo será porque recordamos eventos y hemos aprendido de ellos…”.

Para Lobo “aún estamos lejos de grabar recuerdos”. El planteamiento que hizo Musk en la presentación de Neuralink, comenta la experta, entiende el proceso de la memoria como independiente del resto del cuerpo y de nuestro entorno. “Y vemos constantemente como la memoria no se puede caracterizar solamente como un proceso interno de nuestro cerebro que da a lugar a un elemento estático que queda archivado. Los cambios a nivel neuronal (la plasticidad cerebral), la nueva información que se aprende, los cambios de contexto… van a influir en ese proceso de memoria. Es aquí donde la metáfora de la mente como un ordenador se queda muy escasa”, comenta a Hipertextual la experta.

Recuperación de recuerdos, punto clave

Lobo destaca que el “si esa información, esas grabaciones, funcionaran como recuerdos, por ejemplo, sería más fácil acceder a una grabación con componente emocional que a una grabación neutra”, explica. “Tampoco tendríamos simplemente una única grabación de nuestra vida muy larga, sino que identificaríamos fácilmente secciones dentro de la grabación (eventos) de especial relevancia”.

“Nos tendría que resultar muy fácil saltar entre grabaciones, a veces simplemente porque ocurrieron con la misma persona, porque se hablaba del mismo tema, o porque aparecen objetos parecidos, etc. Es decir, que tendrían que tener valor, significado para nosotros. Y eso no es nada fácil de abordar ni de manera teórica ni práctica”.

Si lo que Musk quiere conseguir con Neuralink es grabar recuerdos y no solo situaciones, hay que “prestar atención a todo el proceso completo especialmente a la recuperación”, añade Lobo. Por tanto, la memoria no solo vive de eventos sino que, además, hay muchas otras cosas que recordamos. Y eso es mucho más difícil de conseguir con un dispositivo, aunque se encuentre conectado a nuestra cabeza.

El cerebro es muy complejo. Por lo que hacer dispositivos como Neuralink conllevan muchas dificultades. Por el momento, la tecnología no parece estar lo suficientemente desarrollada para grabar recuerdos, pero quizás sí podamos tener nuestro particular Black Mirror algún día.

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