Hablar sin tener ni idea o hacer un Miguel Bosé tiene nombre: efecto Dunning-Kruger

Hay tanta información sobre el SARS-CoV-2 que creemos que ya lo sabemos todo. Los expertos nos han advertido en varias ocasiones que esto no es cierto. A pesar de que lo que sí sabemos se comparte, aún hay personas que prefieren creer en teorías conspirativas o ser negacionistas del coronavirus. Y aquí es donde entra en juego el efecto Dunning-Kruger. Este es el caso del cantante Miguel Bosé, que continúa en su particular lucha ya que, según afirma, se trata de un “virus político” y que en realidad las intenciones de los Gobiernos son bien distintas a mantenernos a salvo. Es más, el artista compartió en su Twitter la convocatoria para la manifestación que se ha celebrado este domingo 16 de agosto en Colón (Madrid) en contra del uso de las mascarillas.

Dicen que la ignorancia es atrevida y justamente sobre esto va el efecto Dunning-Kruger. Pero, ¿qué es y cómo se relaciona con las personas que creen en que Bill Gates quiere implantarnos microchips con la vacuna del coronavirus y controlarnos a través del 5G? Para entender esta relación hay que saber más sobre este efecto.

“El efecto Dunning-Kruger describe la incapacidad de evaluar las propias competencias, lo que lleva a la tendencia general de sobreestimar las propias habilidades”, tal y como explica el doctor Steven Novella, neurólogo clínico y académico en la Universidad de Yale, en su libro Guía del Universo para escépticos (Paidós, 2020).

Así es el efecto Dunning-Kruger

Todos hemos coincidido con la típica persona que “es demasiado incompetente y engreída como para darse cuenta de lo sumamente incompetente que es en realidad”, apunta Novella en su publicación más reciente. Si hay que poner un lugar típico en el que te encuentras a estas personas podrían ser las comidas familiares. Momento en el que todo el mundo opina sobre cualquier tema y en ocasiones se habla desde el desconocimiento.

Este efecto psicológico fue descrito en 1999 por David Dunning y Justin Kruger, estudiante de posgrado. Más tarde, Dunning quiso sintetizar este efecto en una sola frase: “Las personas incompetentes […] no son capaces de reconocer lo incompetentes que son”. Al contrario de lo que la lógica dicta, “la incompetencia no lleva a las personas a ser cautelosas o a que se sientan desconcertadas o perplejas” sino que les da una “inapropiada seguridad en sí mismos azuzada por algo que a ellos les parece que es conocimiento”, añade Novella.

Tanto el psicólogo Dunning como su alumno de posgrado demostraron que las personas más competentes suelen infravalorar un poco su capacidad, mientras que el resto de personas tienden a sobreestimar su capacidad para estar por encima de la media. En resumen, mientras que las personas con más conocimientos en un campo especializado suelen tener claro que no lo saben todo, pasa lo contrario con las personas que apenas tienen conocimientos de esa área y creen que saben mucho más. Es decir, que las personas que carecen de ciertos conocimientos no se dan cuenta de que esto les pasa y prefieren opinar de todo. En vez de callar y escuchar a personas que sí saben del tema.

Nadie se libra de hablar sin saber

Hay varias casas detrás de por qué sucede esto, aunque para Novella destaca el “ego”. “Nadie quiere pensar de sí mismo que está por debajo de la media, así que los sujetos inflan su autoevaluación”. Pero esto no queda solo en el ego sino que, además, al ser humano le resulta más fácil “reconocer la ignorancia en los demás que en sí mismos”, añade el neurólogo. Y, por tanto, esto “crea la ilusión de que se encuentran por encima de la media”, incluso cuando no es así.

Aunque, tal y como matiza el neurólogo, nadie está exento de sufrir este efecto. Esto se debe a que todos tenemos carencias de conocimientos. Por desgracia, no podemos tener todo el conocimiento del mundo, aunque algunos crean que sí. En conclusión, “el efecto Dunning-Krugeer no habla únicamente de personas ignorantes que no saben lo ignorantes que son” sino de que todos, en algún momento, podemos ser ignorantes sobre un tema y no saberlo porque no somos capaces de verlo.

Relación con negacionistas y teorías conspirativas

Efecto Dunning-Kruger, mascarillas
Unsplash/engin akyurt

Ahora que ya conocemos este efecto psicológico, volvamos a Miguel Bosé y las teorías conspirativas y negacionistas. El artista está haciendo gala en redes sociales de sus creencias acientíficas. Debido a la gran repercusión que tiene, está poniendo en peligro a la sociedad española. Pero también a las personas de otros países, ya que aunque se centra en España, sus ideas viajan a otros lugares en los que el cantante tiene repercusión. No hay que olvidar que en Latinoamérica también es conocido y la mitad de los diez países con más contagios se encuentran allí. Pero Bosé solo es un ejemplo, eso sí con repercusión mediática, de este tipo de creencias.

Como decíamos, la ignorancia lleva asociada la incapacidad de evaluar la propia ignorancia “con exactitud”. De hecho, Dunning realizó esta observación sobre las personas con creencias acientíficas o no fundamentadas en los conocimientos que tenemos en la actualidad:

“Una mente ignorante no es, precisamente, un receptáculo inmaculado y vacío, sino uno lleno de morralla de experiencias, teorías, hechos, intuiciones, estrategias, algoritmos, descubrimientos heurísticos, metáforas y presentimientos irrelevantes o engañosos que, desafortunadamente, tienen la apariencia de conocimiento útil y preciso”.

Y esta es la clave para que muchas personas terminen creyendo en estas teorías conspirativas o negacionistas. Por ejemplo, en cuanto a las personas que recomiendan las pseudoterapias o pseudociencias hay una afirmación que hemos podido escuchar en muchas ocasiones: a mí me ha funcionado. O a mi prima. O a la amiga del vecino del pueblo. Todo esto, unido a nuestras ideas, conocimientos, los sesgos que confirmamos con información errónea (como la que comparte Bosé), refuerza nuestras creencias.

Y, al final, lo que nos queda “es una fuerte sensación de conocimiento, pero se trata de conocimiento falso”. “El sesgo de confirmación conduce a un alto grado de seguridad: sentimos en nuestras entrañas que tenemos razón”, indica Novella.

Evitar el efecto

La regla de oro, añade Novella, “es pecar siempre de humildes”. “Si presupones que sabes relativamente menos de lo que crees saber y que existe más conocimiento del que ni siquiera tienes constancia, lo más probable es que estés en lo cierto”, concluye Novella.

En definitiva, cuando te encuentres ante un tema del que no manejes tanta información como crees, quizás lo mejor es seguir el consejo de Mark Twain y mantener “la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda”. Es la única manera en la que se puede evitar este efecto psicológico.

El artículo Hablar sin tener ni idea o hacer un Miguel Bosé tiene nombre: efecto Dunning-Kruger se publicó en Hipertextual.

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