Las mascarillas nos protegen pero pueden ser los nuevos peces en el mar

Las mascarillas nos protegen pero pueden ser los nuevos peces en el mar

Hemos empezado a usar masivamente las mascarillas y los guantes contra el coronavirus, pero es importante ser consciente de las consecuencias negativas en el medio ambiente.

Ya no vemos a las mascarillas solo como una medida de protección en hospitales. Han pasado de ser algo casi desconocido para muchos a llevarlas siempre para salir a la calle para evitar los contagios de coronavirus.

Algo parecido sucede con los guantes, sobre todo cuando entramos en un supermercado. Las autoridades sanitarias así lo recomiendan y es importante seguir sus consejos. Sin embargo, el uso masivo de las mascarillas y los guantes por parte de la población ha venido acompañado de un efecto negativo en el medio ambiente, deteriorado ya de por sí por el uso de los plásticos y la contaminación.

Es difícil concienciar a toda la población sobre la importancia de no tirar desechos en las calles. Desde la colilla de un cigarro hasta bolsas de plástico. Mascarillas y guantes, también. Sin embargo, en el último mes, en el suelo de algunas calles se han visto mascarillas usadas y guantes de plástico que nos dan en el supermercado.

Por el momento, tener datos exactos sobre los efectos de estas prácticas, aunque sabemos que ninguna consecuencia será positiva. Sara Güemes es la coordinadora del proyecto LIBERA en Ecoembes, una iniciativa en la que también colabora SEO BirdLife contra el abandono de residuos. En el proyecto han lanzado el término “Basuraleza”, con el que denominan los residuos generados por el ser humano y abandonados en la naturaleza.

“Hay una parte de la ciudadanía que colabora mucho con el reciclaje en casa, pero hay una parte que se le está olvidando que los guantes y las mascarillas no se pueden olvidar en cualquier lugar, hay que tirarlos en el contenedor adecuado porque estos residuos se pueden convertir en ‘basuraleza'”.

Mascarillas y guantes, posibles desestabilizadores

Por ejemplo, un guante que se ha tirado en la puerta de un supermercado de Madrid puede volar y llegar, por ejemplo, hasta la Casa de Campo. En ese traslado, “puede haber la aportación de algún patógeno que se sume a ese guante y que puede afectar a un espacio. Es un riesgo“, afirmó Güemes en entrevista con Hipertextual.

Además, también pueden verse afectados microorganismos por culpa de los residuos o, continuó la experta, consecuencias para los animales. Por ejemplo, la cuerda de la mascarilla puede desprenderse y eso tiene apariencia de gusano. Un ave podría comerse esa cuerda y pueden pasar dos cosas: que se ahogue o que sienta que ha comido y muera después por inanición.

La manera de evitarlo no es, por supuesto, desoír las recomendaciones sanitarias y dejar de utilizar mascarillas, sino concienciar cada vez más a la población sobre las consecuencias de abandonar sus residuos. “Que la gente se atreva también a movilizar a los que no lo están haciendo. Y si ven a alguien tirando una mascarilla, le digan que la recoja y expliquen lo que provoca. Crear una cadena de gente que nos movemos en contra de la ‘basuraleza'”. Para ello, será clave también poner a disposición de los ciudadanos los datos sobre estas consecuencias.

Desde LIBERA, la sensibilización sobre el abandono de los residuos es uno de sus objetivos. A través de datos científicos, buscan concienciar a la población con charlas en escuelas y universidades, por ejemplo, hasta movilizaciones con voluntarios para recoger la basura que otros abandonan. Actualmente, el reciclaje de las mascarillas y los guantes es una de sus áreas de acción por la crisis del coronavirus.

Esta medida es vital para evitar las consecuencias comentadas anteriormente, aunque cada vez más importante fomentar las mascarillas reutilizables y evitar los plásticos de un solo uso.

Pero ¿se están reciclando correctamente las mascarillas?

“Los plásticos de un solo uso en ningún caso son una solución ante la crisis del coronavirus”. La Alianza Residuo Cero, conformada por varias organizaciones como Greenpeace y Ecologistas en Acción, manifestó en un artículo que debemos dejar de lado cuanto antes este material.

Además, recordó que varios estudios arrojaron que la COVID-19 puede permanecer durante tres días en superficies plásticos. “Es imprescindible apostar por nuevos modelos económicos viables ecológicamente, locales y resilientes”. Por otro lado, la alianza alertó que el coronavirus está provocando un grave descontrol en la gestión de los residuos.

“Desde el descenso del reciclaje en las plantas de tratamiento, el aumento de residuos destinados a vertederos e incineradoras, la ampliación de los vertederos, hasta posibles retrasos en la transposición de las directivas de residuos debido a presiones de la industria”.

La advertencia del grupo es a nivel mundial, pero incluye el caso específico de España. Si los porcentajes de reciclaje ya eran de por sí escasos, según la Alianza Residuo Cero, la crisis sanitario puede estar reduciendo aún más estas cifras. Esto se explica por la situación actual en los centros de tratamiento, continuó, en los que se ha suprimido la separación manual en las plantas de triaje, a través de las cuales se separaban los materiales para su posterior reciclado. “Así, se recuperan menos materiales y, por tanto, aumentan los residuos destinados a vertedero e incineración”.

La pandemia actual tiene efectos sanitarios sin precedentes, pero también tendrá consecuencias en el medio ambiente. A pesar de que estos meses la contaminación del aire se ha reducido considerablemente por la caída en picado del tráfico, sobre todo en las ciudades, el planeta sigue estando en peligro.

Además de un compromiso de los gobiernos por frenar estos efectos, desde la sociedad podemos poner nuestro granito de arena. ¿Cómo? Evitando plásticos de un solo uso y apostar por las mascarillas reutilizables. Y si utilizamos, por ejemplo, los guantes del supermercado, tirarlos en el contenedor que corresponde.

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