Washington triangula deportación de migrantes; en dos meses, 638 expulsados

Un pequeño pleito con un pandillero en Honduras se convirtió en un calvario burocrático para pedir asilo.

Un repartidor de 25 años tuvo un accidente contra el delincuente, pero, aunque no fue su culpa, no podía pagar el daño y lo amenazaron con matarlo.

Temiendo por su vida, el joven se marchó a la frontera entre México y Estados Unidos y pidió asilo en la Unión Americana.

Luego de pasar nueve días bajo custodia, fue subido a un avión en McAllen, Texas, y enviado a Guatemala.

Las autoridades estadunidenses explicaron que debía esperar en Guatemala la entrevista que constituye el primer paso en el proceso para solicitar asilo.

Una vez programada esa entrevista, debía regresar para ser interrogado por un juez.

Pero eso no era cierto.

El gobierno de Donald Trump lo mandó a Guatemala para que solicitase asilo allí en el marco de una nueva política que coloca a migrantes que dicen temer por sus vidas en manos del precario sistema de procesamiento de asilos de esta nación centroamericana, con escasos recursos y limitadas opciones.

Las leyes internacionales no permiten que un país deporte a una persona que solicitó asilo y la envíe al país del que escapó.

“Ellos básicamente sacan a la gente de allá (Estados Unidos) con mentiras”, dijo el conductor, que pidió no ser identificado por temor a represalias.

El hombre terminó renunciando al asilo.

En febrero, dos meses después de llegar a Guatemala e iniciar el trámite, suspendió el proceso y viajó a México. Se quejaba de lo lento del proceso y de la falta de oportunidades de trabajo en Guatemala.

TRIANGULAN PETICIONES

Desde que entró en vigor el programa en noviembre hasta la semana pasada, el gobierno estadunidense envió a 683 personas que solicitaban asilo a Guatemala.

Esto es más del doble de la cantidad de solicitudes de asilo que procesó Guatemala en todo 2018. Pero solo 14, o dos por ciento, de los extranjeros solicitaron asilo en ese país centroamericano.

Washington selló acuerdos similares con Honduras y El Salvador, y planea enviar a solicitantes a esas naciones.

Guatemala, Honduras y El Salvados integran el Triángulo del Norte, del que salen la mayoría de los migrantes que han llegado a la frontera sur de EU en los últimos años.

Los acuerdos de cooperación en materia de asilos impiden a solicitantes iniciar el trámite en Estados Unidos.

El servicio de inmigración no ha revelado públicamente cuál es el criterio usado para determinar qué salvadoreños y hondureños son subidos a los aviones.

El mes pasado una coalición de organizaciones encabezada por la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU) demandó al gobierno. Afirmó que Guatemala, Honduras y El Salvador no están en condiciones de procesar debidamente los pedidos de asilo.

ENGAÑADOS

Yael Schacher, de la organización Internacional de Refugiados (Refugees International), entrevistó a unas 20 personas que habían sido enviadas a Guatemala.

Aproximadamente la mitad de las personas con las que habló dijeron que no sabían que se dirigían a Guatemala cuando los subieron a un avión en Estados Unidos. Algunas pensaron que los transferían centros de detención en otras partes de Estados Unidos. Sólo una de las personas con las que habló dijo que había decidido iniciar la solicitud de asilo en Guatemala, señaló Schacher.

Agregó que algunas de estas personas casi seguramente satisfacen los requisitos para recibir asilo pues enfrentan riesgos en sus países.

Un expolicía hondureño dijo que una pandilla lo amenazó de muerte porque había sido testigo de un delito. Su esposa y su hijo ya recibieron asilo en Estados Unidos por el mismo caso, pero él fue enviado a Guatemala.

Otro era un hondureño de 19 años presa del pánico porque no conocía a nadie en Guatemala, el resto de su familia estaba en Estados Unidos y él le escapaba a una pandilla que había violado a su hermana.

“Es el tipo de muchacho que en 72 horas, sin atención médica ni asesoría legal, no va a tener la menor idea de qué diablos hacer”, dijo Schacher.

Mucha gente ni siquiera se queda 72 horas en Guatemala, acotó.

“El problema central es si la gente está regresando a sus países sin haber sido procesados debidamente”.

A pesar de tener escasos antecedentes en materia de asilo, Guatemala está mucho más avanzado que Honduras y El Salvador. En el 2018, Honduras tramitó 57 solicitudes de asilo.

Andrés Celis, representante de la agencia de refugiados de las Naciones Unidas en Honduras, dijo que esa nación puede manejar una cantidad moderada de solicitantes de asilo. Pero una cantidad sustancial de solicitantes plantearía “retos significativos para el gobierno hondureño”.

El conductor hondureño que desistió de iniciar el trámite de asilo en Guatemala se encuentra hoy sin dinero en el sur de México. Dijo que volvió a migrar porque nadie le daba trabajo en Guatemala.

“Si no hay trabajo, no se puede seguir esperando el asilo allí”, sostuvo el hombre.

Fuente: Excélsior

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